A cuarenta años, los 5 mitos sobre el caso Watergate

Posted on June 18, 2012

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In conversation with Bob Woodward and Carl Ber...

In conversation with Bob Woodward and Carl Bernstein (Photo credit: TMWeddle – the rusty mailbox guy)

El escándalo de Watergate, un robo contra la sede del partido demócrata en el hotel que le dio el nombre y desató la caída del gobierno del presidente Richard Nixon, es sin duda la más grave crisis política de Estados Unidos, pero cuando se cumple el 40 aniversario del evento lo que hoy se entiende de los hechos está mezclado con una buena dosis de mitología.

Los dos jóvenes reporteros del diario The Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein, que investigaron el caso son leyendas del periodismo estadounidense, no solo por el trabajo que les obtuvo galardones sino por la adaptación por Hollywood de su libro sobre Watergate, “Todos los hombres del presidente”.

La película se estrenó en 1976 con la actuación estelar de Robert Redford y Dustin Hoffman y, a pesar de que el final ya era conocido, fue descrita como la historia detectivesca más cautivadora.

Sin duda es la cinta más entretenida y vista sobre el escándalo pero, como escribe a continuación el profesor W. Joseph Campbell, de la Universidad Americana en Washington, sirvió para impulsar y cimentar varios mitos sobre los medios y Watergate. A continuación, cinco de ellos:

MITO 1: El Washington Post tumbó al gobierno de Nixon

Richard Nixon El gobierno de Richard Nixon constantemente desestimaba los reportajes sobre el escándalo.

Esta es la narrativa dominante del escándalo de Watergate desde hace un tiempo. Supone que Woodward y Bernstein, a través de su aguerrido periodismo, revelaron los delitos que forzaron la renuncia de Nixon en 1974.

Esa también es la conclusión inconfundible y tácita de la película, que coloca a Woodward y Bernstein en el centro de cómo se desenvolvía el escándalo al tiempo que minimiza las mucho más decisivas contribuciones de los investigadores con órdenes de comparecencia.

Llevar el caso de un escándalo de la magnitud y complejidad de Watergate requirió de los esfuerzos colectivos de fiscales especiales, jueces federales, el pleno del Congreso, la Corte Suprema, así como el Departamento de Justicia y el FBI.

Aún así, hubiera sido muy probable que Nixon sobreviviera el escándalo de no ser por las grabaciones magnetofónicas que realizó en secreto de las conversaciones en la Oficina Oval de la Casa Blanca. Sólo cuando fue ordenado por la Corte Suprema Nixon entregó las grabaciones en las que se le escuchaba aprobando un plan para distraer la investigación del FBI sobre el robo.

Curiosamente, los protagonistas del Washington Post han desestimado esta narrativa dominante. Woodward, por ejemplo, dijo una vez que “la mitificación de nuestro papel en Watergate ha llegado a alturas absurdas, en las que periodistas escriben que yo solo tumbé a Richard Nixon. Completamente absurdo”.

MITO 2: El diario “descubrió” la noticia del Watergate

No exactamente. Watergate empezó como una noticia salida del registro policial. Reportes del momento clave del escándalo -el robo frustrado del 17 de junio de 1972 a la sede del Comité Demócrata Nacional en el complejo Watergate en Washington D.C.- empezaron a circular a las pocas horas.

“La información de Woodward y Bernstein sobre Watergate era frecuentemente originada y sustentada en filtraciones de funcionarios federales que investigaban el escándalo”

El párrafo inicial de la primera página en el Post sobre el robo dejó en claro que los detalles provenían de los investigadores. Decía así: “Cinco hombres, uno de ellos que dice ser un exempleado de la Agencia Central de Inteligencia, fueron arrestados a las 2:30 a.m., ayer, en lo que las autoridades describen como un plan elaborado para colocar micrófonos secretos en las oficinas del Comité Demócrata Nacional”.

El Post tampoco reveló los elementos cruciales del creciente escándalo, como el sistema secreto de grabaciones de Nixon. La existencia de las cintas magnetofónicas de la Casa Blanca fueron reveladas en 1973 a un comité de investigación del Senado.

Como Edward Jay Epstein señaló en su brillante ensayo de 1974, la información de Woodward y Bernstein sobre Watergate era frecuentemente originada y sustentada en filtraciones de funcionarios federales que investigaban el escándalo.

MITO 3: “Garganta Profunda” aconsejó a Woodward “seguir el rastro del dinero”

W. Mark Felt W. Mark Felt (izq) se reveló en 2005 como “Garganta Profunda”.

Esa concisa y muy citada expresión supuestamente fue la clave que resolvió las complejidades de Watergate. La realidad es que nació en el cine.

“Siga el rastro del dinero” fue dicho no por la verdadera fuente secreta “Garganta Profunda” sino por Hal Holbrook, el actor que interpretó ese papel en la película “Todos los hombres del presidente”.

En la vida real, “Garganta Profunda” hablaba periódicamente con Woodward (algunas veces en un estacionamiento subterráneo) a medida que se desentrañaba el escándalo. Pero nunca le aconsejó a Woodward “seguir el rastro del dinero”.

Wodward y Bernstein ya estaban sobre el rastro del dinero: uno de sus reportajes más importantes describió cómo los fondos donados a la campaña para reelegir al presidente Nixon habían sido utilizados para el robo en el Watergate. Pero el esclarecimiento del escándalo fue mucho más complicado que seguir la pista del dinero. Nixon renunció no porque malversó los fondos donados a su campaña de 1972 sino por obstrucción a la justicia.

Entre otras cosas, “Garganta Profunda” salió al descubierto en 2005 como W. Mark Felt, el entonces segundo hombre más importante en el FBI. Sin embargo, Felt no fue ningún héroe.

Felt fue condenado en 1980 por delitos graves relacionados a allanamientos que autorizó en las investigaciones que realizaba el FBI sobre la organización política radical Weather Underground. Pero Felt nunca cumplió condena. Fue indultado en 1981 por el entonces presidente Ronald Reagan.

MITO 4: Los reportajes pusieron a Woodward y Bernstein en grave peligro

A duras penas, aunque “Todos los hombres del presidente” dice exactamente eso. En una escena al final de la película, “Garganta Profunda” le manifiesta a Woodward que la vida de ambos periodistas “corre peligro”.

La advertencia, que le inyectó suspenso al ritmo algunas veces lánguido de la película, también fue mencionado en el libro del mismo título. Sin embargo, se estableció rápidamente que se trataba de una falsa alarma.

“Los estudiantes no se lanzaron a las aulas de las universidades porque querían seguir los pasos de Woodward y Bernstein -o de Robert Redford y Dustin Hoffman, dado el caso”

 

Woodward, Bernstein y los editores en jefe del Post tomaron precauciones por un tiempo para evadir la interceptación electrónica de sus actividades. Pero Woodward describió en “El hombre secreto”, su libro en 2005 sobre “Garganta Profunda”, que esas medidas empezaron a parecer “melodramáticas e innecesarias. Nunca encontramos evidencia de teléfonos intervenidos o que alguna de nuestras vidas estuviera en peligro”.

En otra ocasión, Woodward dijo que la “presión más siniestra” que él y Bersntein sintieron durante Watergate “fue escuchar repetidamente” a la Casa Blanca de Nixon “desmentir la información que estábamos publicando” a medida que se profundizaba el escándalo.

MITO 5: Watergate aumentó la matriculación en escuelas de periodismo

Bob Woodward (izq.) y Carl Bernstein Woodward (izq.) dice hoy que la mitificación de Watergate ha llegado a “alturas absurdas”.

Es un mito subsidiario atractivo que las aventuras de Woodward y Bernstein, como fueron dramatizadas por Redford y Hoffman, hicieron que el periodismo pareciera elegante y seductor. Tan seductor que supuestamente multitudes de estudiantes estadounidenses irrumpieron en las escuelas de periodismo.

Es un mito que todavía sobrevive a pesar de estar completamente desmentido por investigaciones serias. Uno de esos estudios, financiado por la fundación mediática Freedom Forum, indicó en 1995 que el “crecimiento de la educación periodística” fue el resultado “no de eventos específicos como Watergate… sino en gran parte por el interés que las mujeres expresaron en la disciplina, asistiendo en números sin precedentes a las universidades”.

El estudio concluyó inequívocamente que los “estudiantes no se lanzaron a las aulas de las universidades porque querían seguir los pasos de Woodward y Bernstein -o de Robert Redford y Dustin Hoffman, dado el caso”.

Una investigación similar, publicada en 1988, declaró: “Se afirma muy frecuentemente y equivocadamente que las investigaciones de Woodward y Bernstein presentaron modelos ejemplares para estudiantes y condujeron a una explosión en matrículas en escuelas de periodismo”.

Lo que el estudio descubrió fue que el número de matrículas ya se había doblado entre 1967 y 1972, el año del robo en el Watergate.

W. Joseph Campbell es profesor en la Escuela de Comunicación de la Universidad Americana en Washington D.C. Es autor de cinco libros, incluyendo “Errando: Diez de los eventos peor reportados en el periodismo estadounidense” (2010). Escribe sobre mitos del periodismo en su blog Media Myth Alert.

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