De Buitres y Garantías : Una posible solución en contra de RUFO

Posted on June 23, 2014

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Por: Guillermo Laborda

El equipo económico que encabeza Axel Kicillof estuvo el fin de semana estudiando diferentes alternativas tendientes a cumplir con la orden impartida por Cristina de Kirchner el viernes: "Llegar a un acuerdo con el 100% de los acreedores respetando las leyes locales y las de EE.UU.". Seguramente no viajará a Estados Unidos dado que ello implicaría blanquear que la Argentina entra en negociaciones con los fondos buitre. Y negociar ahora puede gatillar una catástrofe económica, mayor que la del juicio perdido el pasado 16 ante la Corte de EE.UU.: hasta el 31 de diciembre rige una cláusula (la RUFO, en la jerga legal, económica y hasta política ahora) por la cual la Argentina no puede hacer una oferta mejor a la ya efectuada en los canjes de 2005 y 2010. Si lo hiciera, automáticamente disparará demandas de tenedores de papeles surgidos en esos canjes (el monto podría ser de hasta u$s 500.000 millones, estimación del abogado Marcelo Etchebarne ayer en un artículo en Clarín).

Por ello es que la RUFO se ha transformado en el nuevo fantasma de funcionarios en la deuda en default. Sorprendentemente, los abogados del estudio Cleary, Gottlieb, Steen and Hamilton, que representan a la Argentina, en la audiencia ante el juez Griesa el miércoles pasado en Nueva York anticiparon que "las autoridades (argentinas) estarán en Nueva York la semana próxima (por la que se inicia hoy) y que el país quiere tener un diálogo y está deseoso de negociar…". La palabra "negociar" es sacrílega: da pie a que se concluya que se les efectúa una mejor oferta a los acreedores con sentencia ante el juez Griesa y active la RUFO. Cristina de Kirchner, abogada, en su discurso del viernes en Rosario en ningún momento utilizó la palabra "negociar". Hay quienes sostienen que en el marco de una resolución en el tribunal de Griesa puede haber negociaciones dado que los términos de los canjes de 2005 y 2010 exceptúan de la cláusula RUFO a las órdenes judiciales al país. De todas maneras, se ingresa en una zona gris, con un costo altísimo en caso de que otro juez valide reclamos por la RUFO.

Por lo pronto, en el Palacio de Hacienda contemplan la posibilidad de efectuar un pago en garantía ante el juez Griesa hasta tanto expire la RUFO, el 31 de diciembre. Dependerá del magistrado la aceptación de ese pago en garantía y al mismo tiempo, permitir que la Argentina cumpla normalmente con los vencimientos de deuda del 30 de junio por los Discount y los que se sucedan hasta fin de año. Los montos para activar ese plan podrían oscilar alrededor de u$s 300 millones. La otra alternativa es la de acordar con el fondo Elliott para que se presente y pida al juez Griesa la reinstalación de la cautelar hasta el "31-D" de manera tal que se pueda cumplir con los pagos de la deuda en Nueva York como se lo venía realizando hasta el momento. Lo difícil en este sendero pasa por las condiciones que impondrá Elliott, seguramente más costosas que las de Griesa, y además, por las dudas de que surjan demandas de abogados por una supuesta violación de la RUFO, con promesas ocultas del país al fondo de Paul Singer.

En ese sentido, fuentes del mercado financiero aseguraron a este diario el viernes que Elliott aún tiene CDS (siglas de los seguros contra un default de la Argentina) en su poder. Si el país entra en default, cobra de su contraparte por ese "siniestro". Esto significa que más allá de las jugosas ganancias que le reportará este diferendo judicial, obtendrá otras provenientes de operaciones financieras con información sobre la marcha de la causa contra el país. De todas maneras, su posición de seguros contra default no es significativa, y oscilaría en torno a los u$s 200 millones por valor nominal de deuda.

En paralelo, se están emprendiendo diferentes alternativas, pero de actores del sector financiero. Ya eran conocidas las presentaciones efectuadas por la argentina Agostina Pechi (Goldman Sachs) sobre toda la deuda aún en default. La ejecutiva es más conocida en Wall Street por el escándalo generado tras su ingreso a Goldman Sachs: su anterior empleador, Credit Suisse, la acusó hace un año, paradójicamente también ante un tribunal de Nueva York, por haber robado información confidencial de esa entidad y utilizarse en Goldman Sachs. Otros movimientos están siendo dados silenciosamente por el JP Morgan, la entidad que exitosamente colocara los bonos entregados a Repsol en pago por la compensación por la expropiación en YPF. Quien estaría actuando aquí como impulsor de este sendero de solución sería el titular de YPF, Miguel Galuccio. El plan es simple: comprar directamente el reclamo y el juicio ganado por los fondos buitre ante el tribunal de Griesa. Obviamente para dar este paso deberían tener alguna pista concreta de que después de la RUFO se gatillará una solución con bonos al país. En igual dirección marcha el suizo UBS, con gestiones en este caso del segundo de Kicillof, Emmanuel Agis (esa entidad habría hecho ya una operación con el BCRA a fin de 2013 por u$s 500 millones).

Una última alternativa, más sinuosa por cierto, es la de buscar acabar con el fantasma de la RUFO. Para ello se requeriría contar con una aprobación del 75% aproximadamente en cada papel emitido en los canjes de 2005 y 2010. Sería una campaña electoral difícil, que requiere la participación de bancos (algo que a lo que el Gobierno tiene alergia) y que el resultado positivo de votos por ese 75% no está garantizado.

Los intereses de los actores en juego son varios. Los fondos buitre y el resto de los acreedores buscan cerrar ya y hasta aceptarían el 85% del reclamo ya avalado por la Justicia norteamericana. Para ello hicieron lobby ante legisladores norteamericanos (tiene Elliott varias denuncias en su contra por ese accionar en otras causas) y en la plaza local tenían contacto con diferentes actores, desde consultores políticos hasta legisladores. Paradójicamente, el estudio Cleary de la Argentina perdería con un acuerdo: dejaría de facturar las costosas horas de su gestión perdiendo a uno de sus mejores clientes de su historia. El final es sabido. Resta saber el camino que se elige.

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